martes, 10 de diciembre de 2013

LA VIDA DEL HOMBRE

Juan Bautista saltó de gozo 

en el seno de su madre al

acercarse Nuestro Señor 

(Lc 1, 44), y más tarde, desterró toda tristeza el día que halló a Cristo (Jn 3,29). Jesús,  inundado él mismo de la felicidad beatífica, quiere que ésta  se refleje en el alma y la frente de los suyos: "Que mi gozo  sea en vosotros y vuestro gozo sea perfecto" (Jn 15,11).

Nadie puede arrebatarnos esta alegría porque brota "de  nuestra comunión... con el Padre y con su Hijo, Jesucristo".  (Jn 1, 4).


¿No es el Señor quien nos dice que "no hay bien superior a la
 alegría del corazón" (Ecl 30, 16), que esa alegría es "la vida del
 hombre" (ib. 22)? Dom Esteben Chevevière

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