sábado, 3 de mayo de 2014

DESPRENDIMIENTO DEL YO

La persecución santificada 
es el dolor por la incomprensión de los hombres, 
la más penosa de todas, la de los buenos, 
de los que más amamos, 
aceptada con un corazón generoso, 
con agradecimiento no fingido 
para con los que así nos ayudan 
a despegarnos de nosotros mismos.
Esteben Chevevière

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