Las largas horas de oración y el absoluto silencio en que nos sumergimos hacen que en el espíritu surjan pensamientos o «mociones» de los que anteriormente no teníamos ni idea. La soledad desempeña aquí el papel de «reveladora». A partir de ella, toda nuestra «madeja» interior se desembrolla y se vuelve a embrollar. En nuestras confusiones y distracciones, en el despertar de nuestros deseos, ¿qué cosas son reacciones psicológicas y qué cosas son el inicio de una moción espiritual? Todo se da al mismo tiempo. Cada cual revela lo más profundo de su propio ser, de lo cual no tenia la menor idea en su vida ordinaria.
J. Lafrance
J. Lafrance

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