Los actos de confianza son el privilegio
de los humildes.
Mediréis vuestra humildad
por vuestra confianza,
porque precisamente para tener confianza
no hay que contemplarse, sino contemplar
únicamente a Dios y lo que El quiere hacer. La
dificultad de la fe es la misma que la de la humildad,
se trata siempre de dar preferencia a la dimensión
pasiva e infinita de nuestro espíritu, la que acoge y
espera, sobre la dimensión activa y dinámica que
adopta forzosamente los límites de nuestra
naturaleza. El único acto infinito que podemos hacer
es el de ser pasivos y recibir. M.D. Molinié

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